Olor a Flor de Acacia.

Es tan intenso su aroma al amanecer, cuando los rayos del sol entibian sus esencias que despierto embriagada.
Miro sus flores, dulce crema , que de niña merendaba y me llega la inocencia del ayer en el barrio, dónde los niños jugábamos con cosas sencillas. Con tierra, con agua, con hojas. Con caracoles y lombrices.
Recuerdo el canario amarillo, regalo del abuelo, que una tarde de viento furioso salió volando con su jaula y claro, murió.
Le enterramos en un pinar cercano, dentro de una caja de zapatos en la que metí flores de geranios que arranqué de una ventana cualquiera.
Ahora estoy aquí, con una taza de té en mi mano, asomada al balcón que enmarca la copa de una acacia repleta de flores.


Días de viento.
En las manitas con barro
flores de acacia.



Mercedes Pérez (Villalba - Madrid)

5 comentarios:

Yama dijo...

Me gusta…
Ronda una receta por ahí, que dice que si se trata de un recuerdo hay que contarlo como si fuese en presente.
Esta es la prueba de que no es necesario ni siempre conveniente.
Me gusta como se infiltra el pasado en el presente.
De una cosa a la otra “y me llega la inocencia del ayer” y nos recuerda cosas que quizás, no se puedan contar en presente, cosas como, convertir en ataúdes las cajas de zapatos, aunque tengo la impresión de que le han quedado cosas en el tonner de la impresora (en presente) si fuese en pasado, seria tinta en el tintero de porcelana que había en mi pupitre del cole.
Quizás sea la auto-imposición de querer ser breve, es una lástima, lo importante es no perder el rumbo y no divagar, de esa manera, si dejaría de ser breve.
Me gusta el diestro uso (como se hace en los relatos hiperbreves) del título incorporado al relato. Me gusta como abruptamente nos devuelve al presente.

Mercedes dijo...

Gracias Yama, la verdad es que no conozco bien las reglas que rigen el haibun... como en tantas cosas, ando buscando y aprendiendo.
Pero si llega a alguien, me doy por satisfecha.
Un abrazo, Mercedes

Toñi dijo...

No sé cómo huele la acacia, pero si dices crema me imagino que es algo rico, untuoso y tierno.

Me parece precioso el recuerdo del canario amarillo, la caja de zapatos y las flores de geranios.

Y el barro.

Muy hermoso.

Un beso.

Alberasan dijo...

Hola Mercedes. ¡Ay los aromas! He viajado por tu escrito envuelto en ellos de principio a final, un viaje agradable. Un balcón que es un cuadro, un cuadro que es vida, una vida llena de aromas: acacia, geranios, pinar, té, barro, etc. Me gusta el “olor” de esta lectura.

Mercedes dijo...

Gracias Toñi y alberasan... Si es cierto ue los aromas son grandes evocadores de recuerdos, por lo menos en mí....
De nuevo gracias por acercaros por aquí....